lunes, abril 4

Compendio del Patrimonio Perdido (Parte II)

Los fantasmas comerciales de Santiago

Los tranvías eléctricos, el empedrado de las calles, los boulevares y el alumbrado hicieron del Santiago “fin de siècle” una urbe bulliciosa y moderna. Como toda gran ciudad se enorgullecía de un comercio de primer nivel, con los últimos adelantos de la moda parisina, la tecnología americana y el confort de algunas buenas piezas decorativas.
Tal cantidad de comercio necesitó de edificios llamativos y lujosos donde albergar estas novedosas piezas, y a partir de 1880 se inicia una rápida construcción comercial especialmente en el centro de Santiago y la Alameda de las delicias.
 
La Plaza de Armas contaba con una larga tradición de portales y comercio ambulante, que hacia 1900 se había convertido en una refinada sucesión de pórticos y tiendas del mejor nivel. En la acera oriente la blanca estampa del antiguo Portal McClure, construido en 1864 sobre las ruinas del Portal Tagle, albergaba en su interior la primera tienda de libros usados perteneciente a don Gabriel Cueto, y el famoso Café de la Bolsa. Delimitaba además con la concurrida Galería San Carlos, extenso pasaje coronado por una bóveda vidriada sostenida por columnas corintias y arcos rebajados decorados con figuras del escultor Nicanor Plaza que sostenían grandes faroles de bronce. La obra fue encomendada a Ricardo Brown. Contaba con lujosas tiendas, dos hermosos pórticos que se abrían a calle Merced y Monjitas, custodiados por finas rejas de fierro. El Colegio de Periodistas tuvo ahí su sede, así como también la Logia Masónica después del terremoto de 1906. En 1927 el Portal McClure sufrió un terrible incendio que redujo el ala sur a cenizas, la dañada galería San Carlos terminó demolida en 1929.
Portal Mcclure y Galería San Carlos.

En la acera sur se extendía el Portal Fernández Concha, antiguo Portal de Sierra Bella, iniciado por el arquitecto Henault y terminado por el inglés W. Hoveden Hendry en 1872. Las gruesas arquerías dejaban un pasaje abierto al que daban distintas tiendas, entre ellas la la Peluquería Parisiense, la Perfumería Mayor, la Casa Británica y la juguetería Casa Senda. El segundo y tercer nivel albergó las instalaciones del Hotel Santiago, más tarde Hotel Plaza, el primero de categoría de la ciudad, con mobiliario traído de Europa y luz eléctrica en cada habitación. En los años 30 el edificio se incendió, construyéndose el portal actual bajo la firma del arquitecto Josué Smith Solar.

Portal de Sierra Bella y Portal Fernandez Concha.
Peluquería Parisiense en el Portal Fernadez Concha.

La esquina nor poniente de la Plaza de Armas tuvo alguna vez un majestuoso edificio que fue demolido en la fiebre modernista ochentera. El Bazar Alemán de los Hermanos Krauss fue construido a inicios del 900 para albergar la consolidada juguetería de los Krauss que traían las últimas novedades en juguetes de Europa. Fue un mito para los niños, un mito de cuatro pisos, con grandes ventanas y arcos de medio punto, que culminaban en una esbelta cúpula de pizarra gris con torrecillas, como hoy muy pocas se ven incluso en Europa. En su interior se ofrecían juguetes, cuadros al óleo, quincallería y cristalería; eran cuatro pisos con ascensor y escaleras de nogal, divididos por departamentos comerciales.
El edificio del Bazar Alemán Krauss Hnos.
Edificio Krauss en demolición.

Edificio comercial Lyon
En las inmediaciones de la plaza, las calles Estado, Ahumada, Moneda, Huérfanos y Agustinas tenían el mejor comercio, alzándose altos edificios bajo el esquema de petit hotel. En 1905 los arquitectos Siegel & Geiger construyen en la esquina de Ahumada con Moneda un enorme edificio comercial por encargo de Arturo Lyon Peña. La fachada respondía a un pretencioso neoclásico francés, con gruesas pilastras corintias, extensas balaustradas, arcos de medio punto, balcones de fierro y una esquina ochavada coronada por una grandiosa torre afrancesada. En los bajos estaba la Casa de Pianos y Almacén de música Doggenweiller, la Casa Morrison y la mueblería de Elliot Rourke, que ofrecía modernos conjuntos para oficinas en roble americano y tapiz marroquí. La elaborada fachada del edificio Lyon sucumbió en 1983.

Muy cerca en la esquina nor-oriente de calle Estado con Huérfanos se construyó también bajo la firma de Siegel & Geiger, la sucursal en Chile de la afamada tienda Gath & Chaves. Su edificio fue uno de los primeros de concreto armado y estructura metálica, con cuatro pisos, grandes ventanales, amplias vitrinas y una gran cúpula de remate. En su interior eran novedad los maniquíes, pisos por departamento, un sinfín de mercadería desde ropa a artículos de limpieza; contaba además con un elegante Tea Room. Fue inaugurada en vísperas del centenario el 5 de septiembre de 1910, ese mismo día El Mercurio anunciaba “A las 8 de la mañana, cuando los empleados alzaron o trataron de levantar las cortinas de hierro, una multitud femenina se lanzó sobre las puertas en un ímpetu amenazador e invadió los diversos pisos del edificio. En tal forma, que hubo de venir la policía para impedir accidentes y permitir sólo la entrada de grupos discretos a medida que salían los compradores que no se cansaban de manipular objetos y de indagar precios”. La casa comercial cerró tras una huelga en 1952, demoliéndose el edificio unos años más tarde.
El edificio de Gath&Chaves

Edificio comercial Nieto
La Alameda de las delicias iniciaba su elegante recorrido con un pintoresco edificio construido por Emilio Doyere  en 1905. El inmueble de tres pisos tenía una extensa fachada neoclásica por Alameda rematando en una esquina redondeada, y una fachada menos extensa por avenida Vicuña Mackenna. En los bajos estaban los locales comerciales como el Almacén Bonzi, La Montañesa, La Santiaguina, las Botica Salud y América. En los altos se distribuían departamentos familiares, donde vivió el Conde de Welckzeck, Raúl Silva Castro y el candidato presidencial en 1925, José Santos Salas. El edificio popularmente fue conocido como “Portal Nieto”, siendo propiedad de Emilio Alemparte e Ismael Valdés Vergara. La remodelación San Borja nos arrebató esta gran construcción a fines de los 60.

Finalizando la Alameda y dando una espléndida bienvenida a los extranjeros que bajaban de la Estación Central estaba el legendario Portal Edwards, construido en 1901 por encargo de María Luisa McClure de Edwards al arquitecto Carlos Barroihet. Su larga fachada de tres niveles, era rematada por pabellones delicadamente decorados y su acceso principal, al centro, era coronado por un grandioso pórtico con frontón triangular con glorias, que descendía por gruesas pilastras hasta un arco de medio punto ornamentado con faroles de bronce.
El Portal Edwards
La lejanía del centro – se ubicaba entre las calles Unión Latinoamericana y Bascuñán Guerrero- no lo dotó del prestigio de sus homólogos céntricos, pero sí de ese pintoresco ambiente bohemio que tanto lo caracterizó. Su concepción era la de un edificio comercial en los bajos, y residencial- hotelero en los altos. Estaba aquí el conocido Café Río de Janeiro, el Hotel Royal con departamentos para novios, la Joyería Ghiringheli, la tienda La Conversión de Ruidíaz Hnos., el Almacén Sordo, la Caja de Ahorros y la Mercería de Manuel Matas. 
Portal Edwards después del terremoto de 1985

En su interior se encontraba el Teatro Politeama, propiedad de Aurelio Valenzuela Basterrica, quien además era dueño de los teatros Septiembre, Brasil y construiría el primer cine sonoro, el Teatro Carrera. En su restaurant se reunía la juventud galante en espera de la representación de obras cómicas y livianas, que animaban cuatro noches seguidas en la semana. “Fue el punto de cita de las damas alegres y de los elegantes de nuestra jeunesse dorée. Del Politeama han salido miles de parejas felices a cenar después de la función y otras a principiar una orgía de consecuencias en alguna casa de divertimento público. Cada vez que una dama del demi monde tiene que verse con alguien y se le pide sitio y hora, da como sitio el Politeama y como hora la segunda tanda de la noche, que es la más concurrida siempre”. Eugenio Pereira Salas.
El Portal Edwards soportó digno los embates del tiempo y la picota de la modernidad, hasta el terremoto de 1985, que lo dejó muy dañado. A pesar de esto se le declaró Monumento nacional para evitar su demolición, pero tras conflictos legales e intereses económicos, fue derribado en 1987.
El Teatro Politeama
 El comercio de Santiago no se limitó a estas ejemplares construcciones. Por toda la ciudad existían notables exponentes que intentaremos rememorar. En la Alameda n°2100 estaba el antiguo Portal Granello, construido en 1912. Sus locales comerciales se estructuraban en torno a una galería de techo vidriado y fierro. Sus pisos de madera, muros estucados y nobles espacios desaparecieron a fines de 1980. Tampoco podemos olvidar la Galería Alessandri, con esos edificios simétricos que recordaban una esquina de la lejana capital francesa, con cúpulas y medallones. El siniestrado Pasaje Matte. La recientemente desaparecida Casa “A Jeanne D’Arc” con locales en Ahumada y fundada en 1872. La antigua Ferretería Montero ubicada en los bajos del Palacio Rivas, hoy convertido en el cascarón inerte del hotel Diego de Almagro.
Galería Alessandri- Pasaje Matte- Ferreteria Montero.

El esplendor del centro capitalino, con sus vitrinas vibrantes y comercio elegante sucumbió a fines de los 70. Uno a uno fueron cayendo los estandartes de las viejas transacciones, transformándose en vívidos pero efímeros recuerdos del ayer, que hoy susurran como fantasmas entre las bulliciosas calles de Santiago.
Este es otro segmento de nuestro Patrimonio Perdido, pequeños fragmentos de historia que buscan conciencia entre tanta mole de cristal y porcelanato.
Continúa…

Calle Ahumada, con el Palacio Larrain- luego Hotel Ritz

Mario Rojas Torrejón
Fernando Imas Brügmann

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4 comentarios:

Veronica dijo...

Muy interesante, lamentable que no conserváramos tan hermosos edificios y que se sigan botando los pocos históricos que quedan.
Los felicito.

patricia dijo...

Muuy interesante, ideal hubiese sido que acompañaran la publicacion con mayor cantidad de fotografias o que don Mario Rojas Torrejon dibujara con su habitual maestria algunas de las fachadas descritas, felicitaciones por dar a conocer esas maravillas de las que disponiamos en Stgo, desafortunadamente ya nada se puede hacer ya las perdimos.

Ximena Montero dijo...

Entretenido e interesante, ademas Uds. permiten tomar conciencia para recuperar y conservar lo que aun queda
Felicitaciones¡

Elías V. dijo...

Sabes... aunque es lamentable lo que ha pasado con nuestro patrimonio arquitectónico, hay que ver el asunto como una oportunidad de reconstrucción. Podemos perfectamente reconstruir esos edificios. No importa que no sean los mismos átomos o moléculas... lo importante es, como diría Platón, la idea detrás. Si están los planos, o al menos las fotos o un dibujo, seguro que podemos hacerlo.

Alemania, por ejemplo, fue simplemente arrasada en la SGM, pero ellos a pulso han ido reconstruyendo todo. Nosotros claramente no somos Alemania, pero podemos intentar seguir su ejemplo y reconstruir esos edificios en el mismo lugar si es posible, o en otras partes cercanas al lugar original. Y tenemos hoy la oportunidad de reconstruirlos con tecnología sismo-resistente.

Propongo que cambiemos la mirada pesimista, sin dejar de ser críticos con esto, por la leche derramada por una propuesta optimista para recuperar lo perdido.